De las cosas más siniestras que me han pasado en la tienda:
Entra un cliente preguntando por precios de los álbumes, se le atiende y asesora. Da las gracias y sigue mirando por su cuenta. Yo continúo con el trabajo pendiente de imprimir. En un momento en que me vuelvo para controlar la tienda veo como el cliente está oliendo un álbum por la portada delantera. Seguidamente, lo voltea y se lleva la portada trasera a sus fosas nasales.
"¿Por qué me tocan los raros a mí siempre, por qué?"
Satistecha su duda olfativa, deja el álbum en su sitio y se marcha.
- CLIENTE FRIKI DE NARICES -
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