Lo mejor de agosto es tener que doblar vacaciones. Nunca se ha hecho de otra manera, al menos en las veces que recuerdo. Mis compañeras suelen repartirse este mes, yo prefiero cogerme vacaciones en junio o julio, aunque este año haya sido todo un poco caótico.
Sea como fuere, todo apuntaba a un día normal. La mañana bastante tranquilita sin nada relevante que comentar. Los clientes "especialitos" vinieron por la tarde.
Una pareja bastante maja...en apariencia. Entre el jaleo de la tarde, con clientela esperando en la fila, ellos traen una foto en su móvil y la envían a través de internet a nuestra dirección de correo. Miran a continuación un marco y deciden el tamaño al que lo querrán.
- Ok, una copia a 13x18 para este marco.
- No hay problema, pasaros en 20 minutos.
- No hay problema, pasaros en 20 minutos.
Y pasaron los 20 minutos. Y quisieron enmarcar la foto delante mío...
A mí no me importa, siempre que tenga tiempo y así lo quieran se enmarca la foto. Lo que no sabían es que a veces los marcos dicen una medida y no son exactamente de ese tamaño ya sea porque son más pequeños en realidad o porque parte del marco se come parte de la foto. La tensión se respiraba por momentos: la hacer el primer intento la foto queda genial, el marco pega con ella lo único, había que cortar un filo por uno de los laterales de las fotos. La foto, un primer plano de un bebé, respiraba a los lados lo suficiente como para que ese filo a cortar no fuera un problema.
- ¿Nos puedes cortar la foto por favor?
- Sí, ahora mismo.
Mi mano se oculta por debajo del mostrador hacia los cajones ocultos. El "kit de recorte" está ahí. Bueno, kit...unas tijeras de papelería de toda la vida. Tras 9 años recortando fotos con este instrumento, me he convertido en amo y señor del recorte físico. Las guillotinas son para aficionados. ¡Yo uso tijeras! ¡Yo enseñe a Eduardo Manostijeras a cortar el pelo! ¡Yo...yo...! Se me pira el panchito, disculpad...
Cuando me dispongo a cortar la foto por el lado, el hombre me interrumpe con voz seca:
- ¡No, hombre, no! ¡Con tijeras no!
- Sí, eso...las fotos no se cortan con tijeras -me reprocha su mujer.
Un filo minúsculo de 1 mm. Gracias a Dios, el Parkinson no ha llamado todavía a la puerta de mi organismo. Un filo...minúsculo...de 1 mm...para qure la foto entré en el marco y cuyo recorte ni se verá por lo que come el marco.
- Aquí cortamos con tijeras. Yo os la puedo cortar en todo caso así.
- Pero es que las fotos no se cortan con tijeras -reafirma el hombre.
- Hmmmm, ¿y eso quién lo dice?
El hombre se queda pensativo por un mome nto, dudando de si se trata de una pregunta trampa.
- Nadie, supongo -se lo piensa- pero es que no quedan tan bien que si es con guillotina.
- Yo no soy tan perfeccionista. Quedará bien en el marco. SI queréis llevárosla enmarcada, puedo hacerlo con tijera. Ya me decís.
Se acabaron llevando la foto, tras un corte casi perfecto de ese intento de bisturíque se llama tijeras.
Debería ser cirujano...
- CLIENTE TIJEROFÓBICO -

